El lipofilling facial, también conocido como injerto de grasa autóloga, es un procedimiento que utiliza grasa del propio cuerpo para restaurar el volumen perdido en el rostro. Esta técnica ha ganado popularidad como alternativa natural a los rellenos sintéticos, ya que permite mejorar la armonía facial y rejuvenecer la expresión sin alterar la identidad del paciente.

Casos en los que el lipofilling facial puede ser una excelente opción estética
El lipofilling facial está indicado tanto para hombres como para mujeres que desean recuperar volumen facial de forma natural. Entre las situaciones más frecuentes se encuentran:
- Rostros que han perdido grasa y turgencia por envejecimiento.
- Pacientes con secuelas de adelgazamiento excesivo o enfermedades.
- Personas que desean suavizar surcos o arrugas profundas.
- Quienes buscan corregir asimetrías o irregularidades sin productos artificiales.
En todos los casos, es fundamental una evaluación médica precisa para determinar la viabilidad del procedimiento y definir un plan personalizado acorde a la anatomía y expectativas del paciente.
¿En qué consiste el lipofilling facial?
El procedimiento se desarrolla en varias etapas cuidadosamente coordinadas, todas ellas diseñadas para asegurar la eficacia, naturalidad y seguridad del resultado final. Esta técnica no sólo busca restaurar volumen, sino también mejorar la calidad de la piel, gracias a la presencia de células madre en la grasa transferida.
Extracción de la grasa autóloga
Se inicia con una pequeña liposucción en zonas del cuerpo donde exista exceso de grasa, como el abdomen, los flancos o los muslos. Esta grasa se extrae con cánulas finas y bajo anestesia local o sedación, dependiendo de la extensión del procedimiento.
Purificación y procesamiento del tejido graso
La grasa extraída se somete a un proceso de purificación que elimina impurezas, fluidos y restos de sangre. Este paso es crucial, ya que permite obtener un concentrado de células grasas viables que ofrecerán una integración más efectiva una vez implantadas.
Infiltración precisa en el rostro
El tejido graso purificado se inyecta en áreas específicas del rostro que hayan perdido volumen, como los pómulos, la línea mandibular, el surco nasogeniano o las ojeras. La infiltración se realiza mediante microcánulas para distribuir la grasa de manera uniforme y controlar el resultado con precisión milimétrica.

Ventajas de esta técnica frente a otros tratamientos estéticos
El uso de grasa autóloga convierte al lipofilling facial en una opción segura y biocompatible que se adapta de forma natural a los tejidos del rostro. Estas son algunas de las ventajas más destacadas:
- Reducción del riesgo de reacciones alérgicas o de rechazo.
- Resultados duraderos y progresivos con integración tisular estable.
- Mejora de la calidad de la piel por la acción regenerativa de las células madre.
- Conservación de la expresión facial sin cambios artificiales.
- Posibilidad de tratar múltiples zonas del rostro en una sola intervención.
Gracias a estos beneficios, esta técnica no solo es una alternativa a los rellenos sintéticos, sino que también se convierte en una herramienta clave en tratamientos de rejuvenecimiento global.
Qué tener en cuenta durante el postoperatorio
Tras el procedimiento, puede haber una ligera inflamación o aparición de hematomas en las zonas tratadas, que suelen desaparecer en pocos días. Se recomienda evitar la exposición solar directa y los esfuerzos físicos intensos durante el proceso de recuperación. El paciente puede retomar su vida cotidiana en poco tiempo, con las precauciones adecuadas.
Los resultados comienzan a apreciarse al cabo de unas semanas, una vez que la inflamación ha cedido y el tejido graso se ha asentado. El rostro se ve más fresco, armónico y con un volumen renovado que refuerza la expresión sin alteraciones artificiales.
¿Qué duración tienen los resultados del lipofilling facial?
El lipofilling o lipotransferencia consiste en un trasplante de células adiposas vivas. Sin embargo un porcentaje variable de las células trasplantadas puede no sobrevivir al trasplante, por lo que parte de la grasa inyectada puede absorberse con el tiempo, pero una proporción significativa sobrevive en el nuevo lecho y permanecerá estable a largo plazo. Esto significa que los resultados pueden mantenerse durante muchos años, dependiendo de factores individuales como la estabilidad ponderal, calidad de la piel, el estilo de vida y el envejecimiento natural del rostro.
En algunos casos, pueden recomendarse sesiones adicionales de lipotransferencia pasado un tiempo para conseguir mayores incrementos de volumen, o para optimizar los resultados y mantener la armonía facial conseguida. La ventaja es que, al utilizar tejido propio, el procedimiento puede repetirse sin mayores inconvenientes, siempre que se cuente con el criterio profesional adecuado.

Confianza y resultados seguros: la importancia de la experiencia profesional en lipofilling facial
Para obtener buenos resultados con el lipofilling facial, es esencial acudir a un profesional con experiencia en cirugía estética facial y en el manejo de tejidos autólogos. La técnica requiere precisión tanto en la extracción como en la purificación y colocación de la grasa. Un error en alguno de estos pasos puede comprometer el resultado o generar irregularidades.
El Dr. José Alberto Fernández Álvarez cuenta con la debida certificación en cirugía plástica, estética y reparadora, y una amplia trayectoria en procedimientos faciales. Esto garantiza la aplicación de esta técnica de forma segura, adaptada a las particularidades anatómicas de cada paciente y con criterios estéticos equilibrados.
Lipofilling facial y otros tratamientos: ¿se pueden combinar?
El lipofilling facial puede complementarse con otros procedimientos estéticos para potenciar sus resultados. Es común combinarlo con técnicas como la bichectomía, la blefaroplastia, el lifting cervicofacial, o tratamientos de resurfacing con láser o peelings químicos, siempre bajo indicación médica. Estas combinaciones permiten abordar distintos signos del envejecimiento de manera integral, mejorando tanto la estructura como la calidad de la piel.
La posibilidad de aplicar diferentes técnicas faciales en una misma intervención depende de factores como el estado de salud del paciente, las características del rostro y los objetivos estéticos buscados. Una evaluación médica completa es esencial para garantizar la seguridad del procedimiento y diseñar una estrategia personalizada que ofrezca resultados equilibrados y naturales.
Una técnica que armoniza rostro, naturalidad y bienestar
El lipofilling facial se posiciona como una alternativa eficaz y segura para quienes desean rejuvenecer el rostro sin recurrir a rellenos sintéticos. Antes de someterse a este tratamiento, es importante contar con una evaluación médica adecuada y asesoramiento profesional para valorar los beneficios y las expectativas realistas del procedimiento.
La posibilidad de utilizar la propia grasa corporal para restaurar el volumen facial no solo mejora la apariencia, sino que también respeta la autenticidad del rostro y favorece una recuperación más orgánica.