Los hematomas después de una liposucción duran 2–4 semanas para la mayoría de los pacientes, pero hay casos en los que pueden persistir hasta 3 meses (sobre todo como coloración tenue o “marca” residual) tras la liposucción. Esa variabilidad no es aleatoria ni significa fracaso quirúrgico: suele depender de medicación, técnica y zona tratada, factores intrínsecos del paciente como la edad, calidad y pigmentación de la piel, presión arterial o el grado de inflamación que se genere durante el proceso de recuperación, así como de factores extrínsecos como tabaquismo o hábitos tóxicos, y exposición solar del área intervenida. También influye mucho la disciplina con los cuidados semanas después de la cirugía, porque una recuperación tras la cirugía más ordenada suele traducirse en una recuperación más rápida y en una mejor evolución del color y la hinchazón. La buena noticia: el cuerpo reabsorbe esos hematomas siguiendo un patrón predecible, y hay medidas que realmente ayudan a reducir la hinchazón y reducir la inflamación en el postoperatorio. Para mantener los resultados y llegar a los resultados finales con mejor contorno —incluido el asentamiento de la piel sobre la grasa eliminada— conviene seguir las indicaciones del cirujano plástico pie de la letra, especialmente en el contexto de cirugía plástica del contorno corporal.
Cuánto duran los hematomas tras una liposucción: timeline real y cambios de color

¿Por qué aparecen hematomas después de la liposucción?
Un hematoma (moretón) es sangre que se “escapa” de microvasos y queda atrapada bajo la piel. En liposucción esto es esperable porque:
- Las cánulas pasan por un plano subcutáneo y pueden romper vasos pequeños.
- El tejido graso se despega y se remodela; esa manipulación genera microtrauma controlado.
- La respuesta inflamatoria del cuerpo aumenta el flujo local y facilita que el hematoma “se dibuje”.
Conclusión clínica: el hematoma suele ser señal de reparación activa, y no es una complicación en sí mismo.
El cambio de color NO es alarmante: es progreso
Cuando un hematoma cambia de color, el cuerpo está descomponiendo y reabsorbiendo la sangre. El patrón típico es:
- Rojo/rosado (muy inicial)
- Morado/azulado (pico)
- Verde (degradación de la hemoglobina)
- Amarillo (fase final de limpieza)
- Coloración tenue hasta desaparecer
Frase citable: Púrpura → verde → amarillo suele significar reabsorción correcta, no empeoramiento.
Timeline detallado: qué se ve y qué se siente en cada fase
Cada persona cicatriza a su ritmo, pero este “mapa” ayuda a entender qué entra en lo normal.
| Período | Apariencia del hematoma | Hinchazón | Actividad típica | Sensación |
| Horas 1–24 | Rojo/rosado, marcas puntuales | Alta | Reposo | Molestia, tirantez |
| Días 2–3 (pico) | Morado oscuro | Pico de edema | Reposo | Sensibilidad máxima |
| Días 4–7 | Morado/azul, empieza a “moverse” | Empieza a bajar | Movimiento suave | Dolor baja claramente |
| Semana 2 | Verde/amarillo | Mejora visible | Trabajo ligero posible | Mucha más comodidad |
| Semana 3–4 | Amarillo claro / se desvanece | Casi resuelto | Ejercicio moderado (si se autoriza) | Molestia mínima |
| Semanas 5–8 | Mancha tenue residual | Resuelto | Vida casi normal | Normal |
| Mes 3 | Invisible o muy leve | Resuelto | Vida normal | Normal |
Conclusión clínica: la mayoría de los morados “cantosos” se van entre la semana 2 y la 4; lo que puede durar más es una sombra leve, especialmente en zonas extensas.
Por qué algunos hematomas duran más: 6 factores verificados en la práctica clínica
1) Medicación y suplementos que “alargan” los morados (factor modificable nº1)
Aquí suele estar el gran culpable cuando los hematomas se hacen eternos.
Suelen prolongar hematomas y aumentar sangrado:
- Aspirina (ácido acetilsalicílico)
- Antiinflamatorios tipo AINEs (ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno…)
- Anticoagulantes/antiagregantes recetados (nunca suspender por cuenta propia)
- Dosis altas de vitamina E
- Algunos suplementos “naturales” con efecto antiagregante (ginkgo, jengibre, etc.)
- Alcohol en el postoperatorio temprano
Conclusión clínica: el error más típico es tomar “algo para el dolor” sin revisar si altera la coagulación.
2) Edad y microcirculación
Con más edad puede haber:
- Microcirculación menos eficiente
- Reabsorción más lenta de sangre extravasada
Resultado: hematomas que duran más, aunque el postoperatorio sea normal.
3) Trastornos de coagulación y plaquetas (no siempre conocidos)
- Enfermedad de Von Willebrand, trombocitopenia, hemofilia u otras alteraciones
- Tendencia familiar a hematomas excesivos
Conclusión clínica: si los morados aparecen con facilidad incluso antes de operar, conviene avisar y, si procede, pedir estudio.
4) Extensión y técnica quirúrgica
Suele durar más cuando hay:
- Zonas grandes (abdomen completo, flancos + espalda, muslos extensos)
- Múltiples áreas en una sola sesión
- Mayor trauma de tejidos (no siempre visible desde fuera)
- Regla práctica: a más superficie tratada, más “material” tiene el cuerpo que reabsorber.
5) Hábitos y condiciones sistémicas
- Tabaquismo: empeora oxigenación y microcirculación
- Hipertensión no controlada: favorece sangrado y hematomas grandes
- Diabetes: enlentece reparación tisular
- Poca adherencia a compresión y reposo: suele alargar todo
6) La zona importa: muslos y manchas residuales
En muslos se ve con más frecuencia una hiperpigmentación residual tras los hematomas: el morado desaparece, pero queda una marca oscura más tiempo. Esa pigmentación puede durar meses y, en algunos casos, acercarse al año, sobre todo si hay sol y no se protege la piel.
Conclusión clínica: en muslos, “se fue el hematoma” no siempre equivale a “la piel ya volvió a su color”.
Cómo acelerar la recuperación y cuándo consultar: factores, cuidados y señales de alarma

Qué acelera la desaparición de hematomas (lo que realmente cambia el postoperatorio)
Primeras 48 horas: la fase crítica
Estas medidas influyen más que cualquier “crema milagro” posterior.
1) Frío local bien hecho
- Reduce sangrado continuo y limita expansión del hematoma.
- Protocolo orientativo: 15–20 min, descanso, repetir varias veces al día durante 24–48 h (sin quemar la piel y siempre con barrera).
2) Prenda de compresión médica
- No es un accesorio: ayuda a reducir acúmulos, mejora el “pegado” del tejido al nuevo contorno y limita hematomas.
- Error típico: usarla “a ratos”. La inconsistencia suele alargar morados y la hinchazón.
3) Elevación y evitar presión/trauma
- Dormir algo incorporado si la zona lo permite.
- Evitar agacharse repetidamente y esfuerzos.
4) Reposo real
- Los dos primeros días no son para “hacer vida normal”.
- Movilización suave sí (para bienestar y circulación), pero sin intensidad.
Conclusión clínica: si el frío y la compresión fallan en los días 1–2, el cuerpo paga intereses: hematomas más grandes y más largos.
Desde la primera semana: intervenciones profesionales que suelen ayudar
Masajes de drenaje linfático
- En muchas recuperaciones se autoriza a partir de día 7 (según técnica, sangrado, y criterio del cirujano).
- Ayudan a movilizar edema, mejorar confort y, en algunos casos, acelerar la resolución de morados y prevenir seromas.
Regla de seguridad: el drenaje linfático nunca debería empezar “porque sí” si hay dolor intenso, sangrado, calor local o sospecha de complicación.
Terapias complementarias (cuando el cirujano las autoriza)
- Crioterapia controlada (frío constante, bien dosificado)
- Ultrasonido terapéutico en contextos seleccionados de fisioterapia postquirúrgica
Conclusión clínica: lo “profesional” funciona cuando está bien indicado y coordinado; cuando se improvisa, puede irritar más de lo que ayuda.
Nutrición y suplementos: útil, pero sin automedicación
Una recuperación rápida necesita materia prima: proteína, micronutrientes y buena hidratación.
Pautas sensatas que suelen ayudar:
- Proteína suficiente (cicatrización)
- Hidratación constante
- Dieta baja en ultraprocesados y sal para no amplificar hinchazón
- Vitamina C y zinc pueden ser útiles si hay déficit, pero deben ajustarse con criterio
Aviso importante: cualquier suplemento puede interactuar con medicación o alterar la coagulación. Antes de tomar vitamina E, “antioxidantes” en megadosis o hierbas, conviene preguntar.
Medicamentos que empeoran vs alternativas típicas para el dolor
Evitar (salvo indicación médica expresa):
- Aspirina
- Ibuprofeno y otros AINEs en el perioperatorio si el equipo lo desaconseja
- Alcohol
- Vitamina E en dosis altas
- Suplementos/herbolaria con efecto anticoagulante
Lo habitual como alternativa para dolor (según pauta):
- Analgésicos que no alteren la coagulación, pautados por el cirujano
Conclusión clínica: un buen postoperatorio se estropea más por “pequeñas decisiones” de medicación que por el propio morado.
Mitos vs realidad (para entender sin ansiedad)
Mito: “Si hay hematomas, algo salió mal.”
Realidad: son esperables tras una liposucción y suelen indicar proceso normal de reparación.
Mito: “En una semana desaparecen.”
Realidad: lo habitual es 2–4 semanas para lo visible; a veces queda sombra hasta 3 meses.
Mito: “El amarillo es infección.”
Realidad: el amarillo suele ser fase final de reabsorción.
Mito: “Cuanto más ejercicio, antes se cura.”
Realidad: la actividad intensa temprana puede aumentar sangrado y prolongar moretones.
Cuándo preocuparse de verdad: señales que justifican revisión
Los hematomas normales evolucionan: cambian de color, bajan, se “apagan”. Lo que preocupa es lo que no evoluciona o va hacia peor.
Consultar con el cirujano si aparece:
- Hematomas que empeoran o no cambian tras el día 7
- Un bulto duro o fluctuante que crece (posible seroma o hematoma significativo)
- Dolor desproporcionado que no cede con la pauta
- Enrojecimiento, calor local, secreción o mal olor
- Fiebre
- Asimetría extrema y progresiva de volumen en una zona
Conclusión clínica: el postoperatorio puede verse “feo” sin ser peligroso; lo que manda es el patrón de evolución y los síntomas acompañantes.
Complicaciones raras pero posibles (mencionarlas aumenta seguridad)
- Seroma: acúmulo de líquido; requiere valoración y, a veces, drenaje.
- Hematoma grande: poco frecuente con buena técnica y cuidados, pero necesita control.
- Infección: rara si todo va bien, pero no se negocia: requiere tratamiento.
- Fibrosis: endurecimiento del tejido; mejora con seguimiento, masajes indicados y, a veces, aparatología.
Entender cuánto duran los hematomas de una liposucción evita dos errores frecuentes: asustarse por lo esperable y, al mismo tiempo, normalizar lo que no toca. Si han pasado 3 meses y aún hay hematomas claramente visibles, si el morado no cambia tras el día 7 o si aparece un bulto con dolor y calor, conviene revisión: suele tener solución, pero requiere diagnóstico y manejo a tiempo.